miércoles, 5 de diciembre de 2012


La importancia de enseñarles a tener reglas
Durante las primeras etapas de la vida es fundamental que los niños adquieran hábitos que les permitan fortalecer su sentido de sí mismos y crecer en un ambiente seguro. Es por este motivo que los adultos deben establecer reglas y patrones de comportamiento que le permitan al niño o niña regular sus acciones sin anular sus emociones.Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

El buen dormir
La falta de hábitos de sueño adecuados puede provocar en los niños somnolencia y cansancio, al mismo tiempo que interfiere en sus capacidades de concentración y comprensión, lo que puede derivar en que los pequeños se vuelvan más hiperactivos impidiendo que nuestros hijos rindan adecuadamente durante el día. Para la psicóloga, “una buena manera de establecer horarios para ir a la cama es crear una rutina que el niño asocie con el momento de descansar”.
De esta manera, diariamente antes de dormir el niño puede tomar un baño, ponerse pijama, lavarse los dientes, ir a la cama, que alguno de los padres le lea un cuento (generando una instancia de afectividad) y luego salir de la habitación antes que el niño se duerma, para que éste no asocie el momento de dormir con la presencia del padre o la madre, ya que de ese modo necesitará de su presencia cada vez que deba conciliar el sueño.
La principal causa de que los niños no puedan dormir, es la sobre estimulación que tienen a causa del televisor o el computador.
Buenos hábitos alimenticios
Los niños aprenden a comportarse a través de la imitación de las personas que para ellos son relevantes, de manera que las acciones de los padres son el principal referente de comportamiento de los niños. Es por ello que es tarea fundamental de los padres enseñarle a sus hijos adecuados hábitos alimenticios dónde no se utilice ésta como premio o castigo, ya que el niño termina asociando la comida con un regulador de su conducta en vez de darle el lugar que corresponde en su desarrollo.
Los padres deben establecer una hora, un lugar y controlar la cantidad y la calidad de alimentos consumidos, puesto que son ellos quienes definen la dieta familiar, incluyendo los gustos de los niños y evitando la “mañosería”, es decir, si al niño no le gusta la leche la sustituimos por yogur pero no sacamos los lácteos de su dieta.
Además de potenciar una alimentación adecuada, reunir a la familia a la hora de comer es una excelente oportunidad para potenciar la comunicación.
Horas de juego
Para la psicóloga, nuestra sociedad le adjudica un valor primordial al conocimiento y, es por eso, que las horas de juego de nuestros niños han disminuido considerablemente en comparación a las que dedicaban sus padres y abuelos. Sin embargo, jugar es una actividad primordial en la infancia puesto que es a través de éste donde los niños consolidan y practican lo aprendido.
“El juego es sumamente importante y por tanto debemos incentivar que nuestros hijos jueguen utilizando su imaginación, compartiendo con otros y otorgándoles espacios también de distracción de las exigencias y presiones a las que están sometidos, sin dejar de cumplir sus responsabilidades escolares y en la casa” agrega la especialista.
Computador y televisor ¿cómo poner límites?
El uso del computador debe estar sujeto a reglas claras, de horarios y contenidos diferenciados por edad. “En términos generales resulta recomendable considerar que los más pequeños del hogar (hasta los 6-7 años) no necesitan acceso a internet, pero si pueden utilizar el computador como una herramienta de aprendizaje”, explica la especialista.
Niños desde los 8-9 años en adelante pueden comenzar a beneficiarse de la utilización de internet para realizar los trabajos y tareas para el colegio y estar en contacto con sus pares. Sin embargo, los padres deben saber qué hacen sus niños, ya que en esta etapa los pequeños comienzan a buscar su independencia. Lo principal es mantener el computador en un espacio visible y accesible para todos en la casa para poder vigilarlos y aconsejarlos.
Respecto al televisor, tenerlo en el dormitorio puede tener consecuencias negativas en el desarrollo de los niños. Realizan menos deportes y afecta directamente su rendimiento escolar.
Modales y niños ¿cómo les enseño el “protocolo”?
Como con todos los hábitos, los buenos modales o hábitos de cortesía se deben ir inculcando y reforzando desde muy pequeños ya que es la repetición de ellos lo que permite que los niños los incorporen. Junto con ello el ejemplo de los padres es indispensable para que el niño pueda verlos como un referente de comportamiento. Reforzar a los niños de manera constante es fundamental para que ellos logren consolidar lo que aprenden, de esta manera tenemos que recordarles  continuamente la importancia de utilizar estas palabras en su rutina. “Frente a esto, ofrecer castigos o sermones si el niño no utiliza siempre estos hábitos no resulta recomendable, más bien, es beneficioso predicar con el ejemplo y dar refuerzos positivos que estimulan al niño en vez de retraerlo con un reto” indica la especialista.
¿Cómo reaccionar frente a una pataleta?
Las pataletas son una manera de llamar nuestra atención, por lo que reaccionar frente a ellas de manera agresiva o gritando no es una buena estrategia, por el contrario, logra el cometido del niño pero de una mala manera y además le enseña que esa conducta es válida para expresar las emociones. Resulta beneficioso mantener la calma y recuperar el control, al mismo tiempo que se es un buen modelo de conducta para nuestros hijos. Así, no debemos prestar mucha atención a la pataleta, es recomendable mantenerse firme y no intentar detenerla, ya que esto puede empeorar la situación, lo mejor es dejarlo solo, ya que de esta manera comprenderá que esa no es una forma efectiva de lograr lo que quiere.




lunes, 3 de diciembre de 2012

Solo un poco de conciencia sobre el real valor de la vida....http://youtu.be/IQqPqJEIyu8
Una gran Institución con ganas de trabajar por  los Niños y para los Niños

http://www.infania.org/acogimiento-familiar
HABILIDADES PARENTALES
 
 
 
 
Las familias, en general, son cada vez más conscientes de la relevancia que su papel tiene en el desarrollo personal de sus hijas e hijos. Es por ello por lo que muchas de ellas demandan apoyos que les ayuden a responder de manera adecuada a los retos que la educación de sus hijos les plantean en su vida cotidiana.
Los Talleres de Habilidades Parentales ofrecen a las familias un espacio en el que pueden exponer, comprender, compartir y reflexionar sobre sus inquietudes en relación a sus funciones educativas.
Estos talleres van dirigidos a todas aquellas familias interesadas en desarrollar habilidades que les permitan hacer frente a los retos que se les presentan en la relación con sus hijos e hijas. Este servicio podrán solicitarlo aquellas entidades y asociaciones que quieran desarrollar esta actividad.
El objetivo general de estos talleres es incrementar la calidad de vida y bienestar de los menores y sus familias a través de la mejora de la ecología familiar. Para ello, en estos talleres se: ·
  • Ofrecerá a las familias información y conocimientos básicos sobre el ejercicio de la maternidad y paternidad, para proporcionarles una mayor capacitación para ejercer su función.
  • Facilitarán recursos educativos y formativos que promuevan en los hijos e hijas actitudes, valores, habilidades personales y sociales sanas que les permitan afrontar de manera responsable la vida.
  • Promoverá el intercambio de experiencias entre las familias asistentes.
  • Potenciará y ampliará las capacidades, recursos personales y habilidades de las familias en lo referente a la educación de sus hijos e hijas y a las relaciones familiares.
Los principios que guían la práctica profesional del equipo técnico de Infania son los siguientes:
  • Principio Experiencial: las necesidades, intereses y experiencias de las familias constituyen la parte esencial del taller.
  • Principio de Participación: el desarrollo de habilidades no será posible sin la implicación activa de las personas que compongan el grupo, aportando sus inquietudes, sus recursos, sus ideas, sus conocimientos y sus soluciones.
  • Principio de Transferencia: lo aprendido en las sesiones formativas tienen una clara orientación de ser aplicado a la vida cotidiana de las personas asistentes a los talleres.
  • Principio de Transversalidad: los contenidos genéricos, ofrecidos en estas actividades de aprendizaje compartido, están interrelacionados con otros contenidos específicos (educación, procesos evolutivos del menor, salud, tiempo libre, separación y divorcio, usos de nuevas tecnologías, técnicas de modificación de conducta, acoso psicológico en la escuela, etc.).
  • Principio de flexibilidad: la estructura y contenidos de los talleres pueden ser susceptibles de modificación, atendiendo a la evaluación continua de las necesidades e intereses del grupo.